El arquitecto suizo Peter Zumthor, en su libro. Atmósferas (Gustavo Gili, 2008) , entre otras cosas, dice lo siguiente: "Entro en un edificio, veo un espacio y percibo una atmósfera, y, en décimas de segundo, tengo una sensación de lo que es. La atmósfera habla a una sensibilidad emocional, una percepción que funciona a una increíble velocidad y que los seres humanos tenemos para sobrevivir. No en todas las situaciones queremos recapacitar durante mucho tiempo sobre si aquello nos gusta o no, sobre si debemos salir corriendo de allí. Hay algo dentro de nosotros que nos dice enseguida un montón de cosas: un entendimiento inmediato, un rechazo inmediato. Naturalmente, conocemos bien la respuesta en el ámbito de la música. En el primer movimiento de la sonata para viola de Brahms (Sonata nº 2 en mi bemol mayor para viola y piano), cuando entra la viola, en un par de segundos ya está ahí, y no sé bien por qué. Y algo parecido ocurre en el ámbito de la arquitectura. No tan poderosa como en la más grande de las artes, la música, pero también está ahí".

Mi deseo seria crear en este blog una atmósfera, nada más que una atmósfera.


viernes, 27 de abril de 2012

Duchamp y su atmósfera respirable


Me gusta más vivir y respirar que trabajar afirmaba Marcel Duchamp.
Colgó un recipiente de cristal ,lo llamó Aire de París y creó uno de los mayores malentendidos de la historia del arte.
" Mi arte consistiría en vivir: cada segundo, cada respiración es una obra que no está inscrita en ninguna parte, que no es ni visual ni cerebral, y sin embargo, existe. Es una especie de constante euforia".
 Había mucha poesía en el acto y una fina ironía y una toma de distancia sobre todo aquello que podríamos denominar "la religión del arte"  esa idea  de que en la cultura podríamos hallar la salvación. "Me temo que en arte soy agnóstico", dijo Duchamp   . 
El mensaje estaba claro, lo que hoy llaman arte conceptual es simplemente eso, aire de parís. Todo el arte conceptual está resumido y contenido en esa obra. Sin embargo, los "grandes artistas del concepto", los que nada entendieron, lo tienen como maestro

Marcel Duchamp jugando al ajedrez con la escritora Eve Babitz (fotografía de Julian Wasser, 1963)


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